Mujer-Varón: ida y vuelta
“La violencia contra la mujer sigue siendo un problema generalizado en todo el mundo. Es la manifestación más cruel de la discriminación y la desigualdad que, tanto en el derecho como en la vida diaria, sigue padeciendo sistemáticamente la mujer a escala mundial” (Kofi Annan, Secretario General de la ONU de 1997 a 2006)
El 25 de noviembre de 1960, en República Dominicana, bajo el régimen de Rafael Trujillo, fueron asesinadas tres hermanas conocidas mundialmente como “las hermanas Mirabal”. Estas pertenecían a un grupo activista político conocido entre su pueblo como “Las Mariposas”. El brutal asesinato a palazos de estas mujeres, las numerosas manifestaciones posteriores y declaraciones de derechos de la mujer a no ser violentada hizo, que el 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de la ONU ( Organización de las Naciones Unidas) declarara el 25 de noviembre “Día Internacional de la eliminación de la Violencia contra la Mujer ”. Se invitó a los gobiernos, organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales a que organizaran , ese día, actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública ,respecto del problema de la violencia contra la mujer en todas sus formas: violencia en el hogar, violaciones, trata de mujeres y niñas, prostitución forzada, violencia en situaciones de conflicto armado como asesinatos, violaciones sistemáticas, esclavitud sexual y embarazo forzado, asesinato por razones de honor, violencia por causa de dote, infanticidio femenino y la selección prenatal del sexo del feto a favor de bebés masculinos, mutilación genital femenina y otras prácticas o tradiciones perjudiciales.
En 2015 , terminará la campaña iniciada en el 2000: “16 días de activismo contra la violencia hacia las mujeres” que se viene realizando cada año , desde el 25 de noviembre al 10 de diciembre, día de la declaración de los derechos humanos.
En distintas partes del mundo, se realizan marchas, concentraciones, tribunales y otros actos.
Cada país prepara su campaña, acorde a la situación que viven sus mujeres. En España , por ejemplo, la violencia doméstica es la más común y ,en países latinoamericanos, las mujeres rurales son las que más marchan por sus derechos.
La dependencia económica que ejerce el varón es otra manera de violentar a la mujer y permite otras “formas” de violencia sobre ella y sobre los hijos.
En nuestro país, se trabaja constantemente en la erradicación de estas situaciones. Vale destacar un logro social importante, impulsado por el consejo de la mujer: “la asignación universal por hijo”. Cuando la mujer ha sido o es víctima de violencia, su deseo más profundo es salir de este círculo violento. Cuando logra ser económicamente independiente, se produce un cambio significativo en su persona y su entorno. Esta autonomía le da más libertad de acción para realizar los cambios que necesita para un mejor vivir. Da esperanzas, y le permite crear o renovar sueños y, sobretodo, le da fuerzas para enfrentar estas situaciones destructivas.
El año pasado, en Córdoba, el Tribunal Superior de Justicia de esta provincia impulsó la creación de juzgados especializados en violencia familiar, debido a la cantidad de denuncias relacionadas con este tema. En el juzgado, se atiende a mujeres y varones adultos, víctimas y agresores, jóvenes que fueron testigos de acciones violentas y de violencia de noviazgo
que ,en muchos casos, suele ser el nacimiento de esta problemática familiar.
A un año de su funcionamiento, este juzgado recibió cerca de 13 mil denuncias provenientes de la capital mediterránea y el gran Córdoba.
Lo más importante de esta iniciativa es que no se puede retirar la denuncia una vez radicada, pues se considera que la víctima podría estar presionada por el agresor.
Generalmente, el hombre abusador o violento ha sido un niño maltratado, tal vez testigo del maltrato que su padre dirigía a la madre, o con exigencias severas de adaptación al estereotipo masculino tradicional lo cual, en la edad adulta lo llevó a ser machista, o fue objeto de una crianza con los mimos excesivos de una madre servil que lo liberó de toda responsabilidad y colaboración en el hogar, estimulando su egocentrismo. Este niño, al ser un adulto, cree que está por encima de la ley y que puede hacer lo que quiere y abusar de quien quiere, pensando inclusive que se merece un mejor trato que los demás. El hombre golpeador responsabiliza de sus actos a la víctima; no se hace cargo, somete, destruye la autoestima de su mujer o hijos, golpea y luego se arrepiente, hasta el momento en que ataca nuevamente.
En estas últimas semanas, fue noticia un proyecto que se quiere llevar a cabo en la ciudad autónoma de Buenos Aires, que surge a raíz de las denuncias realizadas por tres mujeres, víctimas de abuso sexual ocurrido en las estaciones de subterráneo de la ciudad. De ser aprobado este proyecto, habrá en cada tren de subte de la línea H un vagón exclusivo para mujeres y niños menores de 12 años.
De esta manera, se evitaría que la mujer sea acosada en el transporte; aunque no asegura que no lo sea en el andén. Así, se busca dar solución y poner fin a este problema a costa de la exclusión, discriminación y marginación de la mujer. ¿Por qué copiar los modelos de Japón, México, Inglaterra y Brasil? Sería más acertado encontrar medidas que vayan a lo profundo del asunto, como trabajar desde las familias.
El que ejerce la violencia doméstica en gran número es el hombre. Sin embargo, la mujer suele ser violenta, en muchos casos, para estar a nivel del hombre, quien con su sola presencia indica autoridad. Mediante la violencia, la mujer adopta elementos que igualen esa autoridad. Su razonamiento es “ser violenta para que la respeten” “para que la escuchen” “para ser tenida en cuenta”, sin tomar conciencia de que, imponiéndose, se vuelve autoritaria.
Tal violencia la puede llevar a situaciones extremas como el crimen.
Las víctimas de una mujer violenta suelen ser sus propios hijos, sus padres ancianos o su propio marido.
Culturalmente, es el varón quien ejerce la violencia sobre la mujer; es por ello que no se ve como posibilidad que la mujer adulta abuse del hombre adulto. Por eso, muchos hombres no divulgan su situación, para evitar la burla de sus pares.
La mujer desahoga la violencia con gritos y con insultos. Ante la menor provocación, estallan sus nervios y agrede física, psicológica, emocional, económica y hasta sexualmente.
Socialmente, la conducta opresora del varón es desaprobada y causa indignación, en cambio, si la opresora es la mujer, el varón es burlado y la situación causa gracia.“La débil” pone en su lugar al “fuerte”. La mujer suele comenzar con un grito, seguido de insulto hasta llegar al golpe que es respondido por el varón, de la misma manera.
De padres y madres violentas, hijos violentos; pues es allí, en el hogar, donde se aprenden los comportamientos que luego se llevaran a la sociedad. La violencia genera violencia. El papá pega a la mamá y ésta, a sus hijos quienes arrastran patrones de violencia a noviazgos, escuela y amigos. Así vemos que se llega a situaciones como hijos que pegan a sus padres o a sus abuelos u hombres y mujeres que maltratan a sus padres ancianos, verbal, física y sicológicamente.
A veces, no nos damos cuenta de la manera en que, inconscientemente, sembramos la violencia en nuestro entorno (familia, escuela, trabajo…). Una palabra puede ser la generadora. Una madre que insulta a su hijo, porque no hace lo que quiere; un padre o un tío que no llama a los chicos por su nombre o el simple “si no lo hacés, te va a pasar tal o cual cosa”, son situaciones agresivas cotidianas y de apariencia inofensiva.
Controlar esas “inofensivas” agresiones, adoptar hábitos de respeto hacia una misma y hacia los demás, primando el amor, el cariño y la dulzura propia de la mujer, es el comienzo para no crear situaciones que lleven a ingresar en ese círculo de violencia, tanto a hombres como a mujeres.
Paciencia y cariño, en lugar de gritar y regañar. Enseñar con amor, en lugar de criticar el proceder. Reprender, en lugar de golpear. Orientar, en lugar de insultar.
Proponemos comenzar el cambio en la familia, para que se proyecte al mundo.
Patricia

