05 marzo 2010

Las Mujeres y Sandro



Hace dos meses, las mujeres argentinas sintieron la partida de un varón del ambiente artistico, y en estas circunstancias se escribía...

Durante el día de ayer, todos los canales de televisión (además de la radio y los periódicos) mostraron la emotiva y triste despedida a un ídolo, Sandro, por parte de muchas mujeres argentinas.
Mientras miraba por la pantalla, con  cierta admiración, a miles de mujeres de todas las edades y clases sociales, haciendo fila durante horas y soportando temperaturas altísimas, no pude evitar preguntarme cuál era esa fuerza tan poderosa que había logrado juntarlas. La respuesta más obvia que me vino, al instante, fue la muerte de un cantante famoso, un seductor y un buen hombre. Luego, sentí el dolor de quienes se despedían de Sandro, como lo harían de un familiar muy cercano, y comprendí que aquellas mujeres amaban al cantante; porque él, con sus letras y su modo de ser, había
Tocado las fibras más íntimas del corazón femenino. Algo que muchos hombres no logran hacer.
Sandro, además de ser un excelente cantante y un seductor nato, conocía muy bien la misteriosa intimidad femenina y así lo demuestran las letras de sus canciones, casi todas referidas a la pasión, el amor y la admiración que despertaban en él las mujeres. Sabía atraernos con su sencillez, su sensibilidad y el respeto profundo que siempre nos manifestó. Como hombre conocedor del sexo opuesto, sabía de la importancia del erotismo y los juegos de seducción, para conquistarnos y nos seducía con su extremada sensualidad. Además, al ídolo se le sumaba el hombre real, un ser con muy buen sentido del humor, religioso y de buen corazón (así lo muestran todos los testimonios).
En fin, más allá de la tristeza profunda por la pérdida de un ser tan querido como Sandro, creo que la devoción de las mujeres por este hombre, muestra mucho de nosotras mismas, de nuestra profunda necesidad de amor y de aquel modelo de hombre con el cual todas, sin importar la edad o la condición social, soñamos.


 

SUSANA